En
la cima de una roca, sobre el barrio de Sant Ròc, en el norte del pueblo,
hay vestigios de una construcción medieval llamada Era Castèra,
que parece que permaneció a los dominios señoriales de Aimar de Bossòst
(el cual se instaló en 1320 en el valle de Oueil, donde enlazó con
el linaje de los Mayrègne). Este castillo, emplazado en la parte izquierda
del río Garona tenía una gran importancia estratégica. Se habla de
la Castera como lugar de vivienda y como refugio fortificado. Sin duda,
después del tratado de Corbeil (1258), en que Arán queda como avanzadilla
al lado de Francia, y de su incorporación definitiva a la corona catalano-aragonesa
(1265), éste fue reforzado y, posiblemente, se construyó una torre
de defensa. Las sucesivas penetraciones francesas siempre encontraron
un baluarte de resistencia en el castillo de Bossòst, y más cuando
fue construido el castillo actual en la cima de la roca, el cual, sin
embargo, según el visitador J.F. de Gracia, ya no era utilizado en
el s.XVII.
En
el lado derecho del Garona, en la roca llamada Casteret, se encuentran
restos del Casteret de Bossòst, una torre de vigilancia que defendía
el territorio en la frontera septentrional del municipio.
En
la relación de 1613 de J.F. Gracia, se habla de cuatro iglesias (Sant
Sebastià, Santa Lucía y Santa Eulalia, además de la parroquial),
con un buen tesoro ornamental, pero no ya de ningún castillo, únicamente
de una torre que parece que es la del campanario.